Han sido unos cuantos días sin escribir nada, y es que por varias circunstancias (que son mejor no nombrar) han impedido que exponga todo lo que llevo dentro, y seguramente lleve estos últimos días, entre todo lo que me pasa, a falta de uno tengo a mi abuela y mi abuelo en el hospital, mejor no decir más…

Hoy sobre todo quiero hablar de la vida, quizá suena un poco estúpido, pero llevo días yendo a 2 hospitales diferentes, 2ª planta, y última planta.

Enfermeros, enfermos, agujas, látex, comida, vómitos, lágrimas, recuerdos, vida y muerte.

No me gustan los hospitales, creo que en algún post anterior lo comenté, y me he dado cuenta que entre otras cosas no me gustan porque salgo hecho una mierda, cagándome en todo por lo injusta que es la vida, y como “algo” o “alguien” puede hacer putadas tan grandes a las personas.

He ido con mi madre y me he aguantado el lloro en 3 ocasiones, no quiero ser débil, y más cuando se supone que tengo que dar ánimos a 2 de las personas que mas quiero en esta vida, mis abuelos.

No quiero involucrarme en nada, y ahora soy egoísta, y no quiero que me cuenten las desgracias de otros, y ver lo realmente mal que puede llegar a estar una persona, porque es entonces cuando me derrumbo, y escribo estas líneas con un nudo inmenso en la garganta.

La chica que está al lado de mi abuela es de la republica dominicana, una chica muy maja, negrita, y con mucha gracia, le he cogido aprecio, el mismo aprecio que le ha cogido ella a mi abuela. Me da rabia saber que tiene dos hijas pequeñas en republica dominicana, me da rabia saber su historia, una extirpación de un pecho por algo maligno, y que por culpa de la metástasis, que ahora la tengan que operar de los intestinos,

Se encuentra tan frágil y tan débil...perointenta no perders esa sonrisa forzada que tiene cuando me cuenta las cosas, una sonrisa que se esfuma cuando en ocasiones la miro sin que ella se de cuenta, y la veo con la mirada perdida, mirando al infinito por esa ventana sucia y llena de esperanzas y recuerdos.

Dolor, gritos, ahogos, susurros, batas blancas, esperanzas…

Y ahora es cuando valoro mucho más la vida, y mi vida, y seguramente sea pasajero, porque solo lo pienso cuando te rodeas de gente que en cuestión de minutos, horas o días puede perder la suya.

Vida injusta!
Lo que tengo claro es que aunque me duela, aunque creo que no pueda aguantar, voy a estar allí, escuchando historias injustas aunque me siga doliendo y dando rabia, padeciendo sufrimientos ajenos, y aguantando las lágrimas cuando hablo con las personas que desde pequeño me han cuidado, y dado aquellas sopas en mi plato favorito de micky mouse.

Por vosotros, mil besos.